ASPECTOS IMPORTANTES QUE DEBEMOS CONOCER
Actualmente muchos adolescentes experimentan con las drogas a edades tempranas, en una etapa de la vida en la que su organismo, especialmente el cerebro, está en pleno proceso de maduración.
Algunos no pasarán de la experimentación, otros consumirán drogas de forma regular pudiendo llegar a la adicción con los graves problemas de toda índole que ésta conlleva.
No todos respondemos de igual forma ante el consumo de drogas. En el proceso de la adicción intervienen distintos factores, entre los que destacan la edad de inicio, las circunstancias personales y determinadas características individuales de tipo biológico y genético, variables de personalidad, antecedentes familiares de consumo o situaciones traumáticas vividas. La suma de todo ello sitúa a cada uno en un nivel diferente de vulnerabilidad ante las drogas.
Los programas de prevención se dirigen a reducir los llamados factores de riesgo que favorecen el uso y abuso de drogas y fomentar los de protección, es decir, aquellos que reducen la posibilidad de que el consumo aparezca o de que se convierta en una conducta problemática.
Factores de riesgo
Uno de los primeros elementos de riesgo es la propia presencia de las drogas en el entorno, es decir, su accesibilidad, su visibilidad y su disponibilidad. Se sabe que cuanto más fácil resulta conseguir las drogas más aumenta su consumo, lo que explica que el consumo de las drogas legales sea mayor que el de las ilegales.
Parte de las iniciativas en prevención se dirigen precisamente a limitar la presencia de las drogas en el entorno. Para el caso del alcohol y el tabaco, se reducen los espacios para su consumo, se limita su publicidad, se aumenta el precio y se eleva el límite de edad mínimo para poder adquirirlos. En el caso de las drogas ilegales es la acción policial la que trata de influir en estos aspectos, tanto a través de Planes Operativos específicos dirigidos al tráfico minorista (los llamados “camellos”), como mediante Grandes Operaciones contra el narcotráfico internacional. En este ámbito, España desempeña un papel destacado. De hecho, en 2006 ocupó el tercer lugar en incautaciones de cocaína en el mundo, por detrás de Colombia y Estados Unidos y el primer lugar en incautaciones de cannabis en la Unión Europea.
La existencia de un entorno social donde el tráfico de sustancias sea visible, facilita el acceso de los menores al consumo. La puesta en marcha de los planes operativos desarrollados por la Secretaría de Estado de Seguridad, en colaboración con los directores y profesores de centros educativos, con las asociaciones de madres y padres de alumnos, y con los empresarios del ocio, han conseguido reducir el tráfico minorista y el consumo de drogas en centros educativos y su entorno, al igual que en locales y zonas de ocio y diversión.
Por otro lado, la actitud de la sociedad hacia las drogas es también determinante, ya que la aceptación social del consumo es un importante factor de riesgo y el rechazo social una de las barreras más eficaces. A veces, la aceptación se ve favorecida por una falsa imagen de inocuidad de las drogas que no coincide con la realidad.
Algunos valores como vivir al día y la búsqueda de placer a toda costa, prevalentes en la sociedad actual, suponen un factor de riesgo y fomentan la idea de vivir el presente y la necesidad de recibir gratificaciones inmediatas, y restan valor al esfuerzo y las metas en el medio y largo plazo.
Elconsumo de drogas por parte de los padres, o situaciones de conflictividad familiar, donde la ausencia de habilidades educativas están presentes, pueden ser elementos predictores del consumo de drogas en los hijos.
Además, aún cuando no existan circunstancias que favorezcan el consumo, la adolescencia es en sí una etapa de especial vulnerabilidad frente a las drogas. La búsqueda de uno mismo, las ganas de construir la propia personalidad y de experimentar cosas nuevas, el sentimiento de invulnerabilidad, la necesidad de sentirse integrado en el grupo (¡la presión del grupo es uno de los más importantes factores de riesgo!) y la falta de habilidades para resistir a las presiones de los amigos, son algunos de los elementos que favorecen la experimentación con este tipo de sustancias. La disponibilidad económicayla ausencia de normas se han mostrado también como factores de riesgo.
|
Condiciones favorecedoras del consumo en jóvenes
|
Factores de protección
Las características de las relaciones que se establecen entre padres e hijos son de fundamental importancia para la prevención del consumo. Así, familias en las que existe una relación positiva basada en la comunicación y el afecto, en la que además existen límites claros, se establecen normas que se cumplen, se supervisa lo que hacen los hijos y se comparte con ellos actividades, son familias fortalecedoras que ayudan a los hijos a integrarse, a ser menos vulnerables frente a las drogas y a tener una conducta más positiva y adaptada.
La escuela constituye un elemento vertebrador de las políticas preventivas. La detección y la transmisión de valores y actitudes preventivas permiten proporcionar a los escolares instrumentos y herramientas para hacer frente al consumo de drogas. El papel de las Asociaciones de Madres y Padres de Alumnos (AMPAs) es fundamental en esta tarea.
Los medios de comunicación desempeñan un papel fundamental en la prevención, ya que a través de una información veraz,basada en la evidencia científica, pueden contrarrestar las creencias erróneas y los mitos que existen en relación con las drogas, modificar las actitudes sociales y la baja percepción de riesgo, que están en la base de la aparente “normalidad” de los consumos.
Las políticas de drogas, además de potenciar las acciones en todos estos ámbitos –la familia, la escuela y los medios de comunicación- tienen un papel básico a la hora de regular, controlar y limitar todo tipo de promoción del consumo de sustancias, especialmente en el caso de los niños y los adolescentes.
Laprevención es una prioridad para el Plan Nacional sobre Drogas. Tanto la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas como los Planes Autonómicos y Locales de Drogas, con el apoyo de las ONGs, impulsan y ponen a disposición de los ciudadanos una gran cantidad de iniciativas (programas en los colegios, escuelas de padres, campañas de sensibilización, servicios de información, oferta de programas de ocio alternativo, etc...) enfocadas a prevenir el consumo sobre todo en edades tempranas.
¿QUÉ PUEDEN HACER LAS MADRES Y LOS PADRES?
Los padres y las madres, y cualquier adulto que tenga la responsabilidad de educar, han de tener en consideración una serie de aspectos clave, en lo que a la prevención del consumo de drogas de los hijos se refiere, y que a continuación se detallan.
|
Hay que
|
|
NO se debe
|
SIGNOS DE ALARMA ANTE POSIBLES CONSUMOS
Es muy importante detectar precozmente, sobre todo en los menores, el uso de cualquier droga, no sólo por los problemas de salud que pueden sufrir a corto y medio plazo, sino también por el riesgo de desarrollar una adicción. Entre las señales de alarma, que pueden ayudar a los padres a saber si su hijo/a ha empezado a consumir drogas, se encuentran las siguientes:
|
¿QUÉ DEBO HACER EN CASO DE SOSPECHA DE CONSUMO?
Cuando el padre o la madre o cualquiera sospecha que su hijo o su hija, un familiar o alguna persona próxima, consume drogas debe mostrarse comprensivo pero firme. Existen cosas que podrá hacer y otras que no:
|
SI
|
NO
|
ANTE LA EVIDENCIA DE CONSUMO
Cuando el consumo sea evidente, pida consejo a su médico de familia o acuda a un centro especializado. Debe saber que hay una serie de cosas que usted puede hacer y otras que no conviene que haga.
|
SI
NO
|
SI ALGUIEN TIENE UN PROBLEMA CON LAS DROGAS ¿EXISTE TRATAMIENTO?
En la actualidad, todas las drogodependencias, sin distinción de la sustancia que las ocasiona, son consideradas como una enfermedad que requiere un tratamiento multidisciplinar y personalizado.
Ante cualquier problema relacionado con el consumo de drogas o sospecha de consumo en adolescentes, se aconseja acudir a un centro de tratamiento especifico directamente, o bien solicitar ayuda a los profesionales de atención primaria que evaluarán cada caso y derivarán al centro que proceda.
España posee una amplia red pública de centros ambulatorios de tratamiento, distribuidos por todas las Comunidades Autónomas, que a su vez se complementan con recursos socio sanitarios de inserción social y laboral.
En la página 84 y siguientes, se detallan los teléfonos y las direcciones electrónicas de los organismos de los que dependen en cada Comunidad Autónoma los centros de tratamiento.
También se pueden localizar centros de tratamiento a través de la pagina web de la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas,
http://www.pnsd.msc.es/Categoria1/directorio/home.htm
¿CÓMO SE REALIZA EL TRATAMIENTO?
Cuando se aborda el tratamiento de una drogodependencia se trata de resolver tres problemas. El primero es el síndrome de abstinencia. A continuación se tratará la adicción a la droga utilizando fármacos y terapias psicológicas que, junto al apoyo de la familia, buscarán la deshabituación del consumidor. También se ha de resolver el conjunto de enfermedades y complicaciones médicas que surgen por efecto directo del consumo de la droga, o están derivadas de la forma de consumo (vía intravenosa), de la contaminación con otras sustancias (adulterantes) o de la transmisión de enfermedades infecciosas (sida, hepatitis, tuberculosis, etc...).
Los tratamientos farmacológicos y psicológicos, solos o combinados, son aspectos de un proceso terapéutico global que comienza con la desintoxicación seguida por la deshabituación y la prevención de las recaídas. Las recaídas deben considerarse parte del proceso terapéutico, y no un fracaso del mismo.
Los medicamentos pueden ayudar a restablecer la función normal del cerebro, a prevenir las recaídas y a disminuir el deseo de consumo a lo largo del proceso de tratamiento. Actualmente hay medicamentos para tratar la adicción a los opiáceos y al tabaco, y se están desarrollando otros para tratar la adicción a los estimulantes y al cannabis. La psicoterapia, por su parte, ayuda al paciente a afrontar un nuevo estilo de vida, dotándole de herramientas y recursos personales para ello.
Las fases de un proceso de tratamiento son: