Estadísticas y Estudios
La adecuación de los programas de prevención de las drogodependencias a las necesidades.

Los programas de prevención de las drogodependencias deben de partir de una evaluación previa de necesidades, que sostenga la justificación, pertinencia y ajuste del programa, para dar respuesta a los problemas detectados. La evaluación debe también incluir aspecto relevantes del proceso y aquellos otros relacionados con los resultados.

Principios básicos

La prevención de las drogodependencias, como marco general de actuaciones, queda justificada en sí misma como respuesta a la elevada incidencia y prevalencia del abuso de sustancias en nuestro país; por contra, los programas de prevención de drogodependencias precisan, para la justificación de su existencia, del cumplimiento de tres principios:

1º. Deben tener una adecuada correlación con las características específicas del problema en el seno del colectivo social en el que se desarrolla el programa, debiendo para ello estar debidamente ajustados a la valoración previa de las necesidades.

2º. Deben cumplir unas exigencias metodológicas en su planificación, implementación y evaluación.

3º. Deben estar basados en teorías contrastadas, debiendo estar considerados, por tanto, como áreas de trabajo científicas.

Hay que realizar un esfuerzo importante, en este sentido, por distinguir los programas de prevención de las drogodependencias de las denominadas actividades de concienciación/sensibilización social, para así posicionar ambas acciones en el conjunto de estrategias que se desarrollen.

Las actividades de planificación y diseño de programas de prevención de las drogodependencias (metodología, objetivos, población diana, dotación, etc ...), deben contemplar la verificación del nexo existente entre el análisis de las necesidades previas detectadas, la ejecución del programa y los resultados obtenidos, todo ello a través de estrategias adecuadas de evaluación que incluyan tanto el proceso como los resultados.

Los programas de prevención de las drogodependencias deben mantener una adecuada continuidad en el tiempo, evitando la realización de intervenciones esporádicas. Para ello debe de existir un compromiso de las Administraciones de asegurar, corresponsablemente, los programas, tanto desde el punto de vista financiero como a través del apoyo suficiente y sostenido de recursos humanos. Igualmente, es exigible el mantenimiento de la coherencia del programa de prevención de las drogodependencias con las características propias del problema en el espacio o colectivo social sobre el que se actúa. En el ámbito de los programas de prevención de las drogodependencias, la formación será un instrumento para conseguir objetivos generales a través de los individuales. En este sentido, se deben realizar acciones encaminadas a capacitar y motivar a los "agentes de prevención".

Es necesario establecer la "necesidad" de realizar una planificación pública de las actuaciones en materia de prevención correspondiendo dicha competencia a las diferentes Administraciones que forman el Plan Nacional sobre Drogas, en este marco es donde han de integrarse también las intervenciones que realizan las ONGs. Los programas de prevención de las drogodependencias se deben diseñar, planificar y ejecutar, bajo los principios de coordinación interinstitucional (horizontal y vertical), descentralización, responsabilidad, autonomía en la gestión y participación activa de la sociedad civil. En consecuencia, las actividades de planificación deben asegurar mecanismos adecuados de coordinación que permitan aunar y optimizar esfuerzos y recursos.

Evalucación previa de necesidades

En toda planificación de actividades preventivas debemos de partir de una definición previa del concepto "problema", atendiendo a dos elementos: la constatación de una situación no deseada en la condición humana y social (en nuestro caso, el abuso de sustancias tóxicas), y la resolución decidida de emprender una acción organizada con el propósito de remediar aquella situación (la prevención de las drogodependencias).

En consecuencia, deben existir unos criterios metodológicos de inexcusable cumplimiento, que permitan que los programas de prevención se adecuen a las necesidades reales. Así pues, como primer eslabón de la cadena preventiva, se hace imprescindible la valoración de la distribución y la intensidad del problema de las drogodependencias en el marco de actuación que se determine en cada caso (Estado, Comunidad Autónoma, Entidad Local ...), resultando evidente que, sin una determinación previa de las necesidades, será imposible valorar la adecuación de los programas.

Las distintas Administraciones Públicas, en su calidad de órganos coordinadores de las actuaciones en materia de prevención, deben establecer cuáles son las necesidades y prioridades de actuación específicas, dentro de su marco de actuación y con arreglo a su nivel de competencias en la materia. Los Planes de Drogodependencias (nacional, autonómicos y locales) son las instancias óptimas para definir las necesidades de prevención. Estos Planes deben ofrecer una adecuada vertebración, profundizando en la especificidad de las necesidades.

Es imprescindible establecer una regularidad cronológica en la valoración de necesidades de prevención, con objeto de alcanzar el mayor grado de adaptación al propio dinamismo y a las modificaciones que, en el tiempo y en el espacio, presenta el problema de las drogodependencias. Del mismo modo, los propios programas de prevención de las drogodependencias deberán adecuar sus objetivos, estrategias, población a la que van dirigidos, etc. a la valoración de necesidades, manteniendo así la necesaria coherencia que permite justificar su pertinencia y utilidad.

En definitiva, la aportación de esta evaluación específica de necesidades, como fundamento de un programa de prevención, permitirá valorar el correcto diseño conceptual y metodológico del programa y aportar nuevos datos sobre la realidad en la que se pretende actuar. En cuanto a la metodología aplicable a la definición de necesidades locales, diversos trabajos han establecido métodos de contrastada validez.

No obstante, consideramos oportuno recordar algunos aspectos generales que toda evaluación de necesidades debería de incluir:

  • Descripción de la población estudiada.
  • Características de la zona geográfica.
  • Fuentes de información que se utilizan.
  • Indicadores utilizados y validez de los mismos.
  • Enumeración de los "expertos" a los que se va a consultar.
  • Criterios de análisis e interpretación de los resultados